Otros ojos para ver El Prado
Ander Errasti (Filósofo)

UNA APROXIMACIÓN CROMÁTICA A LA CERTEZA


“¿Es posible tener certeza de algo? Esta es una de las preguntas que la humanidad se ha hecho desde sus orígenes, precisamente porque desconocía cuales eran estos. Pese a los avances de la ciencia, todavía nos cuesta afirmar con certeza que sabemos algo. Este fenómeno tiene un claro reflejo en la pintura y fue el artista alemán Goethe quien se percató de ello. El filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein recogió sus reflexiones para desarrollar una de las teorías sobre la certeza más interesantes del Siglo XX. Partiendo de la idea de Goethe de que “no es posible fijarlos (los colores), y sin embargo, hay que hablar de ellos”, Wittgenstein asume que la incertidumbre es inherente a los colores, con la diferencia de que el lenguaje común, con la gama de colores que abarca – y, por tanto, acepta como reales – delimita lo que es y deja de ser un color. A partir de reflexionar sobre los fenómenos de lo blanco y la saturación, Wittgenstein presenta su visión de los colores como ejemplo de su teoría de la certeza. Lo que está en la naturaleza es la coloración de la misma ad infinitum, mientras que nuestra conceptualización de esa coloración por medio del lenguaje no está determinada más allá de los usos que demos a esos conceptos, es decir, más allá de un comportamiento delimitado que se da en determinadas circunstancias. Eso es lo que los hace tan interesantes, es decir, lo verdaderamente relevante del asunto es que los colores son la mejor muestra de que “así le parezca a la gente es su criterio de que así es”. Planteamiento que, extrapolado a los albores del Siglo XXI y la inabarcable complejidad de sus sociedades, abre vías de reflexión de lo más actuales en torno a la incertidumbre e inmediatez dominantes.

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